Skip to main content

Our story

It feels surreal that two people with such different lives would meet in the exact place and at the right moment. Some might call it a coincidence, others something God envisioned from all eternity, for all eternity —a small, beautiful miracle.

In March 2022, Chris was passing through Madrid while completing a project for his master’s degree, and Nicole was living there. After a first date at the Thyssen-Bornemisza Museum, we connected through our shared love of art, music, cinema, the written word, and—most importantly—the art of being able to talk about everything and feel in the other a like-minded old soul.

After a few dates, we decided to keep in touch. After graduating a few months later, Chris returned to Madrid, and what was meant to be a long weekend turned into a summer together: wandering through the burning streets of Madrid, strolling through nearby towns, and discovering coves along the Algarve. Chris also spent the summer trying to learn Spanish in an effort to impress Nicole, with limited success.

What followed was a year of long-distance, with long Sunday phone calls, monthly flowers sent to Nicole to keep her company and visits to see each other when our lives allowed. One of these visits was to Costa Brava, one of the places most dear to Nicole, a coastline straight out of Dali’s dreams.

After a year of airports, time zones, and dubious Wi-Fi signals, we chose something simpler, braver. Nicole packed her bags in July 2023, applied to several schools of Foreign Service, and (after some lobbying by Chris) chose the one in Washington, D.C. Together, we made the city our new home. Chris’s dog Gypsy now likes Nicole better than him.

Now, we return to the place that stayed in our hearts from the beginning of our adventure together, a place we’re excited to share with you.

Nuestra historia

Que dos personas con vidas muy distintas se crucen en el lugar y el momento exactos es algo propio de lo surreal. Algunos lo llamarán casualidad; otros, algo ideado por Dios desde toda la eternidad y para toda la eternidad. Algo así como un pequeño y precioso milagro.

En marzo de 2022, Chris estaba de paso por Madrid mientras finalizaba un proyecto para su máster, y Nicole vivía allí. Tras una primera cita en el Museo Thyssen, conectamos a través de nuestro amor compartido por el arte, la música, el cine, la palabra escrita y —lo más importante— el arte de poder hablar de todo y reconocer en el otro a un alma antigua y afín.

Después de varias citas, quedamos en escribirnos y mantenernos en contacto. Unos meses después de graduarse, Chris volvió a Madrid y lo que originalmente estaba pensado como un fin de semana juntos terminó convirtiéndose en un verano entero: deambulando por las calles ardientes de Madrid, paseando por pueblos aledaños y cazando calas en el Algarve portugués. En un intento por impresionar a Nicole, Chris pasó el verano intentando aprender español (con resultados, cabe decir, modestos).

Lo que siguió fue un año de relación a distancia, acompañado de largas llamadas telefónicas los domingos, envíos mensuales de flores para acompañar a Nicole y visitas siempre que nuestras vidas lo permitían. Una de esas visitas nos llevó a la Costa Brava, una región que parece sacada de uno de los sueños de Dalí y un lugar especialmente querido por Nicole.

Tras un año de aeropuertos, cambios de horario y dudosas señales de wifi, elegimos un camino más sencillo, más valiente. En julio de 2023, Nicole empacó su vida en unas maletas, aplicó a varias escuelas de relaciones internacionales y, tras algo de persuasión por parte de Chris, eligió una universidad en Washington, D.C. Juntos hemos hecho de esta ciudad nuestro nuevo hogar. Hoy, la perra de Chris, Gipsy, es más devota a Nicole que a él.

Ahora regresamos al lugar que permaneció en nuestros corazones desde el comienzo de nuestra aventura juntos, un lugar que estamos deseando compartir con vosotros.